
Una de las situaciones más comunes es colocar a nuestro sujeto al centro de la imagen, a pesar de que el hacerlo, puede parecer lógico y simétrico, el producto es una imagen plana con falta de interés, un recurso muy utilizado en fotografía es la regla de los tercios, la cual consiste en dividir nuestra imagen con líneas verticales y horizontales, separadas entre si a un tercio del cuadro, así, podremos dividir nuestra foto usando dos tercios o un tercio del total de la imagen.




Al dividir la foto tanto horizontal como verticalmente, vemos que estas líneas se cruzan, ahí se encuentran los llamados puntos áureos, que de acuerdo con los antiguos matemáticos, es donde se concentrara nuestra atención al mirar la fotografía y por lo tanto, es donde debemos ubicar los elementos que queremos destacar.
Esta regla menciona que se debe colocar el sujeto principal en un punto áureo y un elemento secundario en el ángulo contrario, también podemos colocar sobre las líneas a los elementos rectos, como la línea del horizonte o una persona de pie.
También es muy común en principiantes, el uso del encuadre horizontal, sin embargo, en ocasiones, es necesario colocar la cámara de forma vertical o incluso inclinada, debido a la ubicación de los elementos que queremos incluir en nuestra imagen



Cuando no queremos que el fondo aparezca, ya sea por que es desagradable o porque puede restar importancia a nuestro sujeto principal, podemos llenar la mayor parte del cuadro con nuestro sujeto, haciendo uso de la regla de los tercios podemos recortar a partir de la imagen de cuerpo entero, así tenemos tres opciones de encuadre: imagen de cuerpo entero, imagen de dos tercios ( de las rodillas hacia arriba) e imagen del tercio superior (busto) ya sea con el sujeto en forma horizontal o vertical.



