Con la combinación correcta de abertura del diafragma y la velocidad del obturador, determinamos cuanta luz y por cuanto tiempo va a llegar al sensor de imagen, sin embargo, si pasa demasiada luz, nuestra foto saldrá muy brillante o sobre-expuesta, por el contrario, si pasa menos cantidad de luz, la imagen será obscura o sub-expuesta.



La tarea de conseguir la exposición correcta, la podemos comparar con llenar un vaso (el sensor de imagen) que se llena con agua (la luz) desde una llave, si abrimos completamente la llave, el vaso se llenará más rápido.


Es más fácil de lo que parece, ya que tanto el obturador como el diafragma se pueden ajustar en “pasos” o fracciones de “paso” y para ayudarnos a conseguir la exposición correcta, la cámara cuenta con un exposímetro, el cual indica a través del visor, qué tanto está sobre o sub expuesta nuestra toma, así, sólo tenemos que ajustar el diafragma o el obturador en los pasos necesarios, para que nuestra foto sea correcta



