Como hemos visto, mientras las cortinas del obturador estén abiertas, el sensor de imagen queda expuesto a la luz para formar la imagen.




Una consideración que debemos tomar al momento de disparar la cámara, es que, sin usar tripié y con velocidades lentas, las fotos pueden salir “movidas” debido a las vibraciones de la cámara, también, cuanto más largo sea el lente o mayor zoom usemos, mayor riesgo hay que las fotos salgan movidas.
Como regla básica, para disparar cámara en mano, es común utilizar la siguiente formula:
Velocidad de disparo = 1/Valor aproximado a la distancia focal del lente.
Así, si usamos un lente de 50 mm, la velocidad más lenta a usar será 1/60 seg. (no hay velocidad de obturación de 1/50 seg.) y si utilizamos un lente de 200 mm, la velocidad mínima recomendada es 1/250 seg. si necesitamos usar velocidades menores, entonces debemos de usar también un tripié.
Algunos modelos de cámaras EOS o PowerShot, pueden disparar a razón de 1/8000 seg. a estas velocidades es posible fotografiar cosas que el ojo no puede captar, ya que podemos “congelar” un movimiento rápido, por ejemplo una flecha al atravesar su objetivo o un ave a pleno vuelo
Por el otro lado, están las velocidades lentas, que permiten usar exposiciones largas, donde es posible “barrer” la imagen para dar sensación de movimiento, por ejemplo una autopista convertida en un desfile de luces de autos o la acción de algún deporte


En estas imágenes se observa como a una velocidad de obturación lenta el movimiento se registra y conforme se incrementa la velocidad de obturación, el movimiento se congela.




